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martes, 10 de diciembre de 2013

I died for Beauty - Emily Dickinson


I died for Beauty — but was scarce
Adjusted in the Tomb
When One who died for Truth, was lain
In an adjoining Room —

He questioned softly Why I failed?
"For beauty", I replied —
"And I — for Truth — Themself are One —
We Brethren, are", He said —

And so, as Kinsmen met a Night—
We talked between the Rooms —
Until the Moss had reached our lips—
And covered up — our names —



Un 10 de diciembre como hoy nació la gran poeta  
Emily Dickinson (1830 Amherst, Massachussets)

lunes, 25 de noviembre de 2013

Campana desasida

                                              Con el apoyo efímero
                                             de un soplo vagabundo
                                             sin base, ni raíz.
                                                   Ernestina de Champourcín
                                                                                                
Campana desasida
en cada amanecer
los sueños me persiguen.

No sé si sé vivir
-- campana --
sin interrogaciones,
rejas a la canción.

¡Las cuerdas!
¿Dónde están las cuerdas
de los pájaros?
El hilo que sostiene
con la mano
                        el ansia
de infinito. 

jueves, 14 de noviembre de 2013

Negra sombra - Rosalía de Castro

                   
Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
 i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.

En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras.



Cuando pienso que te fuiste,
negra sombra que me asombras,
al pie de mi cabecera,
tornas haciéndome mofa.


Si imagino que te has ido,
en el mismo sol te asomas,
y eres la estrella que brilla
y eres el viento que sopla.


Si cantan, tú eres quien canta,
si lloran, tú eres quien llora,
y eres murmullo del río
y eres la noche y la aurora.


En todo estás y eres todo
para mí, en mí misma moras,
ni me abandonarás nunca,
sombra que siempre me asombras.
 
Follas novas, 1880
 
 



jueves, 24 de octubre de 2013

Por aquí pasa un río - Angel González

Por aquí pasa un río.
Por aquí tus pisadas
fueron embelleciendo las arenas,
aclarando las aguas,
puliendo los guijarros, perdonando
a las embelesadas
azucenas...


No vas tú por el río:
es el río el que anda
detrás de ti, buscando en ti
el reflejo, mirándose en tu espalda.

Si vas de prisa, el río se apresura.
Si vas despacio, el agua se remansa.


Por aquí pasa un río
en la voz de Angel González y Pedro Guerra

Hoy este poema, que me acompaña desde aquellas oscuras y solitarias tardes de Noviembre en Menorca y está entre mis preferidos.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Mi ración de alegría - Carmen Martín Gaite

Defiendo la alegría,
la precaria, amenazada,
difícil alegría,
al raso, limpia, en cueros,
mi ración de alegría.

No me arrastréis al pozo
de las verdes culebras.

No os arrojo a la cara mi alegría,
os la tiendo tan sólo
como una débil luz, como una mano.

No es ningún baluarte
ni ningún ofensivo privilegio,
es mi único utensilio cotidiano,
mi tela de labor.

No tengo otra bandera
y ostenta unos colores ya un poco desteñidos;
mirad que la levanto a duras penas,
contra viento y marea,
sin sombra alguna de provocación.

Es parcela pequeña, minifundio,
terreno sin cercados ni aparceros
que aro, riego y abono por mí misma,
con fe, de sol a sol.

Tomad el pobre o rico,
el cuestionable fruto
que desde ella os ofrezco,
pues sólo desde aquí
os consigo mirar, ayudar,
entender,
poner tal vez en claro alguna cosa.

No me la reprochéis ni adobéis de negrura
como un reducto inmundo, segregado;
ved que no la defienden
ni pinchos ni alambradas
y que podéis pasar aquí conmigo
al sol.

No me arrastréis al pozo
de las verdes culebras.
 
Hoy día oscuro , frío y lluvioso de Octubre en Bruselas, me viene a la cabeza este poema de mi querida Carmiña. Lo escucho a menudo recitado en su propia voz en el CD que se incluye en la edición "Poemas" de Plaza Janés. Una maravilla.
 

domingo, 6 de octubre de 2013

Para sentirte caminar

Para sentirte caminar
hacen falta muchas circunferencias
de amarillos, azules, cortes
granate hondo.
 
Sentarse a mirar ojos
vagando en la ventana o presos
en manos muertas.
 
Ayuda el olor del sol,
la cicatriz …

 
 

martes, 24 de septiembre de 2013

Sestina - Elisabeth Bishop


                                                                      Elisabeth Bishop
La lluvia de septiembre cae sobre la casa
en la luz que declina, la vieja abuela
está sentada en la cocina con el niño
al lado de Litle Marvel  la estufa,
leyendo los chistes del calendario,
riendo y hablando para ocultar sus lágrimas.  

Piensa que de otoño sus lágrimas
y la lluvia que golpea el tejado de la casa
fueron predichas por el calendario,
aunque esto solo puede saberlo una abuela.
La tetera de hierro canta sobre la estufa.
Ella corta pan y le dice al niño,

Es la hora del té; pero el niño
contempla  en la tetera las pequeñas y duras lágrimas,
que bailan como locas sobre la negra y caliente estufa,
de la misma manera que la lluvia debe bailar sobre la casa.
Poniéndose a recoger,  la vieja abuela
cuelga el sabio calendario

de su cordel .  Como un pájaro, el calendario
planea semiabierto  sobre el niño,
planea sobre la vieja abuela
y su taza de té llena de oscuras lágrimas.
Está tiritando y dice que cree que la casa
siente frío,  y pone más madera en la estufa.

Tenía que ser,  dice Marvel la estufa
Yo sé lo que sé, dice el calendario.
Con lápices de colores el niño dibuja una rígida casa
y un sinuoso sendero.  Luego el niño
pone dentro un hombre con botones como lágrimas
y se lo enseña orgulloso a la abuela.

Pero en secreto, mientras la abuela
se afana en torno a la estufa
las pequeñas lunas caen como lágrimas
de entre las páginas del calendario
sobre la jardinera de flores que el niño
ha colocado con cuidado enfrente de la casa.

Tiempo de plantar lágrimas, dice el calendario.
La abuela canta a la maravillosa estufa
y el niño dibuja otra inescrutable casa.  

Sestina

September rain falls on the house.
In the failing light, the old grandmother
sits in the kitchen with the child
beside the Little Marvel Stove,
reading the jokes from the almanac,
laughing and talking to hide her tears.

She thinks that her equinoctial tears
and the rain that beats on the roof of the house
were both foretold by the almanac,
but only known to a grandmother.
The iron kettle sings on the stove.
She cuts some bread and says to the child,

It's time for tea now; but the child
is watching the teakettle's small hard tears
dance like mad on the hot black stove,
the way the rain must dance on the house.
Tidying up, the old grandmother
hangs up the clever almanac

on its string. Birdlike, the almanac
hovers half open above the child,
hovers above the old grandmother
and her teacup full of dark brown tears.
She shivers and says she thinks the house
feels chilly, and puts more wood in the stove.

It was to be, says the Marvel Stove.
I know what I know, says the almanac.
With crayons the child draws a rigid house
and a winding pathway. Then the child
puts in a man with buttons like tears
and shows it proudly to the grandmother.

But secretly, while the grandmother
busies herself about the stove,
the little moons fall down like tears
from between the pages of the almanac
into the flower bed the child
has carefully placed in the front of the house.

Time to plant tears, says the almanac.
The grandmother sings to the marvelous stove
and the child draws another inscrutable house.
 

Sestina:  Poema rimado o no, de seis estrofas con seis versos cada una, terminados en seis palabras distintas que se repiten al final de los versos de cada estrofa en un orden diferente; termina con un terceto al final.
Traducción del inglés: Luisa Antolín