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lunes, 24 de junio de 2013

Y de repente, no, no sobrevivo: vivo - Chantal Maillard


"Y de repente, no, no sobrevivo: vivo. Sin saber, como cuando se vive. Sin darme cuenta. Me intereso. Un pueblo —y soy pueblo. Acogen—y me acojo. En la sonrisa. Simplemente. No soy otra, soy una, una más, ¿soy? No se plantea. Hablo y me contestan. Me hablan y contesto. Se habla. El habla se traza. Como la arena. El límite: el impulso del viento. La medida justa. Indudable. Compartida, nunca re-flexionada. O como el agua en la arena. Perdiéndose sin perderse"                                                                                                              
                  Chantal Maillard, "Husos. Notas al margen". Editorial Pre-textos


 











           Gracias Chantal.


Tras la experiencia compartida en "Talleres Islados" Menorca
 http://www.talleresislados.net/
   

miércoles, 5 de junio de 2013

¿Dónde la vereda... ? - Preguntas a Federico I

Un día como hoy, 5 de Junio con noche de luna llena nació hace ciento quince años, el Poeta: Federico García Lorca.  


 Hay que pedir la luna y creer
                                               que nos la pueden poner en las manos.
                                                                        Federico García Lorca
 

¿Dónde la vereda
caminante
que salta mi ventana
hasta la luna
encarnada?

Los cristales fríos de luz
y sangre quiebran
las escaleras— espinas
de rosal.

¿Dónde la luz, dónde
la fuente,  la fractura
que silencia la rama
inmóvil?

 

jueves, 23 de mayo de 2013

Salta antes de mirar - W.H. AUDEN

La sensación de peligro no debe desaparecer:
el camino es sin duda tan corto como escarpado,
por muy escalonado que parezca desde aquí;
mira si quieres, pero tendrás que saltar.

Los hombres duros se ponen sentimentales cuando duermen
y quebrantan las ordenanzas que cualquier necio puede respetar;
no es la convención sino el miedo
lo que tiende a desaparecer.

Los esfuerzos preocupados de la masa atareada,
la suciedad, la imprecisión y la cerveza
producen todos los años algunas ocurrencias inteligentes;
ríete si puedes, pero tendrás que saltar.

La ropa considerada correcta para vestir
no será cómoda, ni será barata,
mientras consintamos en vivir como ovejas
y nunca mencionemos a aquellos que desaparecen.

Mucho puede decirse sobre el savoir-faire social,
pero alegrarse cuando no queda nadie más
es aún más difícil que llorar;
nadie está mirando, pero tienes que saltar.

Una soledad de diez mil brazas de profundidad
sostiene el lecho sobre el que descansamos, cariño:
aunque te ame, tendrás que saltar;
nuestro sueño de seguridad tiene que desaparecer.

(Traducción propia de versión original, con apoyo de versión de Eduardo Iriarte)


Leap Before You Look


The sense of danger must not disappear:
The way is certainly both short and steep,
However gradual it looks from here;
Look if you like, but you will have to leap.

Tough-minded men get mushy in their sleep
And break the by-laws any fool can keep;
It is not the convention but the fear
That has a tendency to disappear.

The worried efforts of the busy heap,
The dirt, the imprecision, and the beer
Produce a few smart wisecracke every year;
Laugh if you can, but you will have to leap.

The clothes that are considered right to wear
Will not be either sensible or cheap,
So long as we consent to live like sheep
And never mention those who disappear.

Much can be said for social savior-faire,
Bu to rejoice when no one else is there
Is even harder than it is to weep;
No one is watching, but you have to leap.

A solitude ten thousand fathoms deep
Sustains the bed on which we lie, my dear:
Although I love you, you will have to leap;
Our dream of safety has to disappear.

W. H. Auden (1940)


miércoles, 8 de mayo de 2013

El juego de los días

 
Voy, voy, voy
conmigo la cadena
de cuentas de cristal.
Recorro con los dedos
cada circunferencia.

Reconozco el paisaje
pequeñas muescas,
huellas de caídas…
La flecha niña
dispuesta a ir tras de ti,
flores en los principios del camino.
 
Otra vez
sin embargo 
                              niebla,
marcha atrás,
retorno a la caja de cartón
 – cuadrícula de grava con barandillas.
Jaquecas, insomnio,
nostalgia de la niña,
pozo,
           vuelta a empezar.


martes, 23 de abril de 2013

Libros, es decir, horizontes - Federico Garcia Lorca

23 de abril, para celebrar el día del libro traigo las palabras del poeta Federico Garcia Lorca en la inauguración de una biblioteca en Fuente Vaqueros (Granada) en el año 1931; ya muy conocidas, pero hoy de plena actualidad.  

                               Ilustración: Juan Manuel Santomé. Gloria la poeta. Ed Hotel Papel 2007
Medio pan y un libro
"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

No sólo de pan
vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de alguien que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan
o con unas frutas, pero una persona que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden
pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’.


Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.”

miércoles, 17 de abril de 2013

Hoy

Hoy.
Foto: Juan Manuel Santomé

Una sola palabra
extraña en la grafía,
pequeña, manoseada
y sin embargo
                      irrumpe
en el silencio
del papel,
               revive
un mar de límites
en eco breve
felicidadilusión de
poder
            sobre el destino.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Días de sol en Bruselas I


                                                                         Forêt de Soignes - Luisa Antolín

   Los habitantes de  Bruselas se sientan en corrillos en la plaza grande (Grand Place) la noche del solsticio de verano y hacen el recuento de los días de sol que ha habido en el año. Para ello, llaman a los contadores y a las escribanas, que a lo largo de los meses van haciendo el registro a punzón en unas tablas de arcilla. En los corrillos, las voceadoras van nombrando las fechas por orden cronológico: 27 de Marzo, 3 de abril, 15 de abril, 5 de Mayo, 6 de mayo… Los asistentes replican en coro, como eco a cada fecha, que queda por segundos suspendida en la humedad del aire. Cuando los días de sol se han sucedido más de una semana, todo el mundo aplaude y se comparten las anécdotas de la fecha señalada: las sábanas se secaron en el tendedero del patio, salí a leer al parque, recuperé la sombra sobre la acera… La ceremonia siempre es corta. Al terminar, las tablas de arcilla que marcan el calendario solar se cuelgan en una pared reservada en la sala de reuniones del ayuntamiento (Hotel de Ville).  El mural queda abierto a visitas durante todo el año y está permitido tomar fotografías.