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martes, 27 de marzo de 2012

En el nombre del padre


Nadie puede decirme
de tu voz el recuerdo
quedó mudo en las fotos.

Instantes, cinco o seis
borrosos como un sueño
son todo lo que tengo:

me enseñaste a nadar
—los largos remolcada,
mis manos en tus hombros;

juntos dibujamos
una casa con prado,
tendida la ropa de colores;

jugamos a hacer palmas
para ahuyentar el frío.

De puntillas te di
el último beso
tú con pijama claro
en cama de hospital.

¿Qué sería yo?
¿Cómo hubiera sido
si la muerte
no hubiera llegado
tan pronto a visitarte?
¿Cómo vives en mí?
¿Qué me queda? 


jueves, 8 de marzo de 2012

8 de Marzo

8 de Marzo

No te olvides,
todavía hoy
necesitamos:

rosas en la calle,
batir de alas,
cantos de sirenas,
risas enlazadas;

danzas de amazona,
saberes de bruja,
poderes de hada;

volar las cometas,
salir de las jaulas.

No te olvides de ti
que eres Nosotras.

martes, 6 de marzo de 2012

Los desvanes, la trastienda - Carmen Martín Gaite

 "Mi enfermedad consiste en mi silencio. Es forzoso imaginar un interlocutor. No puede uno salvarse de otra manera. Y si la imaginación no es capaz de forjarlo, se va uno tragando todo ese deseo de hablar, se va formando esa amalgama oscura, indescifrable y movediza que no se asienta, ni se digiere.
Es como si hubiera un recinto secreto cuyo orificio de entrada solamente uno mismo conociera y es un orificio pequeño e informe, cuidadosamente cubierto, justo del tamaño de la paletada más llena de material rechazado que uno pueda aportarle cada vez.    (...)
Así pues aquel recinto (…) a cuyas profundidades no nos hemos atrevido aún a descender- lo va demorando uno como un que hacer fantasma, cada vez con menos realidad-, va albergando todo lo diferido, lo roto, lo provisional, como un enorme desván. Pero todos los desvanes tienen un fraude. No nos pasan la cuenta en mucho tiempo, se van cobrando en carne y destrucción, van pudriendo lo alojado, y van pudriendo sobre todo en nosotros el deseo de rescatar lo alojado.   
                                                                                                                 
                                                                                                                 Carmen Martín Gaite
                                                                                                                 Cuadernos de todo (pag. 144-145)

Camino al mar

Camino al mar

Por aquel camino se llega al mar,
por aquel sendero largo y solitario.

Sólo una mujer anciana,
que vive en la montaña,
lo recorre cuando siente hambre y frío.

Tiene piedras traicioneras,
a veces se oculta bajo las zarzas.

En los últimos años, nadie volvió
y por eso quitaron las señales,
pero siempre hay alguien que pregunta;

desde aquí se ve tan hermoso,
la tierra roja sobre la pradera.

A quién decide seguirlo
le despedimos desde el mirador;

contemplamos como desaparece
tras el pinar y sin querer
pensar más en ello,
seguimos con lo que estábamos haciendo.


24 de enero de 2004- Febrero 2012

Despertar en primavera -15M

Al movimiento 15M, que nos ha traído  de vuelta la esperanza


Despertar en primavera

Antes fueron las bombas

-venid a ver la sangre
corriendo por las calles-

marchitas ya las flores
del balcón de Neruda.

Venid a ver ahora
la sangre por las calles.

“Si no nos dejáis soñar
no os dejaremos dormir”

Grito de manos
despiertan las palabras olvidadas
enterradas, adormecidas:
justicia,
esperanza,
tú.

“Si no nos dejáis soñar
no os dejaremos dormir”

Venid a ver la sangre
que corre por los sueños

Sueños, rêves, dreams, ónira, tajlan

Se escuchan ya las risas
florecen en las plazas
al ritmo de un latido.

“Si no nos dejáis soñar
no os dejaremos dormir”

Venid a ver la vida,
venid a ver los sueños, 
venid a ver las flores.
                                                       
   

Mientras los pétalos rosa

Mientras los pétalos rosa
sigan cubriendo tus ojos
estarás ciega.


del libro "Descubrimiento de la herida", Ed. Vitruvio, Madrid 2009

Tristes tigres

       A Wislawa Szymborska, in memoriam

Aquí,
en este Instante,
No sé;

canta el mirlo
detrás de la ventana
el sol engaña al frío
cielo azul;

saboreo la sopa
que cocina mi hermana
feliz por no ser pez
en un banco de peces,
ni tener caparazón
como las cucarachas;

no sonó ningún teléfono
a la hora de la siesta,
un parpadeo y la salida
se abrió en el laberinto;

desde las estrellas,
las huellas de la orilla
caminan hacia el mar
(dos puntos) :