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viernes, 7 de diciembre de 2012

HONNI soit qui MAL y pense - Louise Bourgeois

La araña que teje
del centro del ombligo
duerme en jaulas
abiertas con vestidos
de luto y de deseo;
un jersey azul de punto
abriga el pecho,
                         los  brazos.

Relojes sobre pentagramas;
amor
con un palo entre las piernas;

cabellos que se trenzan
a los árboles – troncos
sin cabeza;

el útero en una urna
de cristal – urdimbre
para embrión de trapo;  

los cuerpos cosidos                                                
a retales; 

la memoria
                  negra
en cuadrículas espesas
salteada con agua
y rojo en espiral;

ocho ojos para mirar,
una bobina;

la madre
               de color sangre.
 


“HONNI soit QUI mal y pense”                                                                                                                
Exposición de Louise Bourgeois en La Casa Encendida
Madrid – hasta el 13 de enero 2013

      


jueves, 8 de noviembre de 2012

El barco rema lento

                                                                                     
El barco rema lento
a la deriva,
su destino; el horizonte
devuelve los ensayos
sueño,vida...

La ambiciónoruga
verde y obesa
se pierde en los reflejos
del espejo; un aliento
respira
            del pozo corazón.

Las preguntas se responden
con fantasmas.
Apariciones.


martes, 23 de octubre de 2012

Tu blusa azul, de Shizue Ogawa

Las caracolas en los botones de tu blusa
te cantan canciones,
en fila traen recuerdos de la playa.
El botón más cercano a tu cuello
te cantará mejor los sonidos de las olas,
el de al lado te traerá la canción de una gaviota
que persigue la puesta de sol.

Tu blusa azul
te favorece,
pediré a los botones caracola
que canten otra vez,
exhalarán una fragancia de agua salada
al acariciar su dibujo levemente.

Sin saber que son
cantos de caracolas,
sin saber que es el color lo que me gusta
me mirarás preguntando:
¿En qué piensas?
Y yo responderé:
¿Te gusta el mar?


Conocí a Shizue Ogawa hace unos días en la Bienal Internacional de Poesía de Lieja. Tiene varios libros bilingues japonés-inglés. Aquí he traducido el poema "Your blue blouse" que abre su último libro de la serie "A Soul at Play - (Un Alma en Juego) titulado Sea (Mar). Hay algunos poemas de la autora en la Revista de Poesía "Alora la bien cercada", traducidos por Isabel Miguel.
Podéis encontrar más poemas en la web de Shizue Ogawa: http://www.poems-poems.com/

lunes, 1 de octubre de 2012

Ciega de luz a tientas

                       Ciega de luz a tientas
camino entre las flores
silbando una canción
antigua que recuerdo
sin voluntad alguna.
 
Un otoño que empieza
con sol de primavera.
 
La música costumbre
de la melancolía.
 
Perdida en el jardín
intento liberarme
de lianas floridas
que envenenan mi piel.
 
Minúsculas espinas
de cactus transparente
que duelen al andar.
 
Me agarro un poco herida
a una pluma azul
mecida por la brisa
y las hojas primeras
de un otoño amarillo
que me abre sus puertas.                            
 

lunes, 10 de septiembre de 2012

rentrée

con hilo de seda
coso cajas temblorosas
donde anidan los pájaros

jueves, 6 de septiembre de 2012

La mano escribe


 
Frente a la hoja
blanca perfecta  —cloro
papel lejos del árbol—
y la fuente de tinta
—plástico de oficina
cuerpo sin poros—
 
la mano entre las algas
—cinta de plata—
 
la mano entre la arena
—pizarra en grano—
 
junta espirales,
roca deshecha,
palpitantes guijarros.
 
La mano escribe
                               lejos
del folio blanco.

viernes, 13 de julio de 2012

Niño Rimbaud


Mille rêves en moi font de douces brûlures.
                                            Arthur Rimbaud                                                                                     


Pobre Arthur niño
huérfano de caricias
tormenta en fuga
al mundo que viste
en tus poemas:  
¡selvas, soles, riberas …!
sueño, infierno, libre
libertad.
Niño Rimbaud
¿quién fuiste?

Amamos tu bohemia, tus vocales,
—manos en los bolsillos rotos—
tu sangre siempre verde;

poeta andante médium
a las zonas de sombra
 y los cielos violeta. 


En Charleville, villa natal del poeta Arthur Rimbaud - 7 de julio ,San Fermín.  


viernes, 22 de junio de 2012

Heart, de Cheryl Savageau

in the cottage
surrounded by rivers
a woman is sweeping
a bird flies
from window to window
never staying in
never staying out

en la casa de campo
rodeada de ríos
una mujer está barriendo
un pájaro vuela
de ventana a ventana
nunca quedándose dentro
nunca quedándose fuera


Un poema de Cheryl Savageau una poeta india-americana abenaki "los que viven a la salida del sol", que conocí ayer en el Festival Internacional de poesía de Namur, Bélgica.  Feliz encuentro.

Alumbramiento

Con mis manos rasgué
la tapa que cierra la libreta
para hacerme una pluma
roja de Piel Roja
llevarla en la cabeza
sujeta con un alga
a una pequeña pluma de gaviota.

Me quité las sandalias
para unirme a la tierra
y caminar descalza
siguiendo los meandros,
atenta a los susurros
y a las luciérnagas,
en rumbo a los lugares
que habitan las fronteras.

Luego, mi madre
ayudó a escapar al pájaro
prisionero en la torre.





Dedicado a toda la tribu partera de "Talleres Islados" y a Cheryl Savageau.


                      

jueves, 14 de junio de 2012

Writing Brussels

"Nadie sabe mejor que tú, sabio Kublai, que no se debe confundir nunca la ciudad con las palabras que la describen. Y sin embargo, entre la una y las otras hay una relación."       
                                       Italo Calvino, "Las Ciudades Invisibles".  

Foto: Luisa Antolín
Una ciudad de encuentro, cuatro lenguas y cinco historias, a diez manos.          Writing Brussels es un proyecto de novela experimental colectiva multimedia escrita en varios idiomas por un grupo de escritores de distintas nacionalidades que hoy y ahora, habitamos en Bruselas y nos hemos encontrado.  Escribimos la ciudad, sus habitantes, el aire que se respira, cómo se habla, lo que se esconde ... a través de distintos personajes que narran su viaje a/en la capital de Europa.

La idea es que sea un texto abierto, que se pueda ir leyendo a medida que se va escribiendo y que incluso, los comentarios de los lectores puedan transformar el rumbo de las historias ¿Quién sabe? Sabemos desde donde hemos partido, no el final del trayecto.
Por eso hemos hecho un blog, desde donde puedes acompañarnos en este viaje.
www.writingbrussels.com

  

jueves, 31 de mayo de 2012

Instante

Tanta atención
en sentir
que no sientes,
tanto dejarse
llevar
que se escapa.

¿Cuál es la posición?
¿Desde qué ángulo la esfera
afanosa rumiante domadora
del instante?


        A mi amiga la poeta Margarita Ballester

martes, 22 de mayo de 2012

Rama con las ramas


Rama con las ramas
sol en hojas tiernas

camino, campanas.
 

Recuerdo en el bosque
el bosque primero,

barro que respira.


Escuece despierta
la aguja del tiempo

rozando la vida.
 

Rama con las ramas
el río en el viento

camino, campanas.




lunes, 21 de mayo de 2012

La soledad araña

La soledad araña
tu pecho en la cocina
las manos afanosas
pican ajo y cebolla
al tiempo que los ojos
—involuntariamente—
reflejan el jardín tras la ventana.

Ciega miras tus manos
y miras el jardín,
al fondo risas
enlatadas
en la televisión.
Otra vez el aceite
se te ha vuelto a quemar.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Las tres niñas de Mayo


Quiso que nacieran en Mayo
– en Mayo nació también ella–
el Toro, el corazón,
las flores. Una
de cada nieta, llama
que permanece;
las tres,  tierra.

Un día como hoy 9 de Mayo nació mi abuela Luisi hace 87 años ¡como quisiera tenerla aquí a mi lado! Herederas de esa flor libre de Mayo: mi hija Candela, (nacida el 11 de Mayo) y  mi sobrina Luisa (nacida el 5 de Mayo) - hija de mi hermana Marta. 
Para ellas, Las tres niñas de Mayo.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Frida Kahlo

Pájaro libro


Registro de universo
savia de pluma
sobre la piel del bosque.
Fotosensible, herbívoro, camaleónico. 
Come ojos y sueños.
Busca contacto humano.

Altamente inflamable. 
En peligro de extinción.
                                                                                                                                     23 de Abril, Día del Libro

jueves, 19 de abril de 2012

"Pensar junto a la poesía" María Zambrano por Alfonso Berrocal


“Una de las constantes en la biografía de María Zambrano es la compañía de los poetas. En una vida atravesada por la experiencia de la guerra civil y un exilio cuya tensión ha dibujado una inquietante biografía, poetas de muy distintas generaciones y latitudes establecieron un fructífero diálogo con la pensadora española. (…) Esta rica presencia de poetas y poesía no puede constituir un mero escenario, el decorado de las circunstancias en que se desarrolló una filosofía que tuvo, precisamente, la poesía como uno de sus ejes. No en vano, bajo la expresión “razón poética” se ha resumido su pensamiento y se lo distingue de otras reflexiones filosóficas sobre la poesía. (...)El caso de María Zambrano, como esperamos demostrar, y en especial a la luz de su amistad con los poetas, constituye un singular modo de pensar junto a la poesía".
Alfonso Berrocal, gran amigo y poeta, acaba de publicar el ensayo “Poesía y Filosofía: María Zambrano, la generación del 27 y Emilio Prados” (Editorial Pre-textos) ganador del X Premio Gerardo Diego de Investigación Literaria 2010. 
 El libro aborda la figura de María Zambrano a partir de su relación con los poetas de su tiempo, fundamentalmente de la generación del 27 y analiza los referentes poéticos que influyeron en la génesis de la “razón poética”. La poesía nombrada como “conciencia y memoria”, capaz de abrir un horizonte de esperanza, guía y consuelo en los tiempos de crisis.  “La palabra es la luz de la sangre”,  María dixit.

Cartografía faro


Libro o pluma en mano

la ranura abre paso:

no tiempo, no muros,

sol, bosques infinitos,

ríos, manantiales, un camino

de tierra roja, un velero

en el horizonte.
 

martes, 27 de marzo de 2012

En el nombre del padre


Nadie puede decirme
de tu voz el recuerdo
quedó mudo en las fotos.

Instantes, cinco o seis
borrosos como un sueño
son todo lo que tengo:

me enseñaste a nadar
—los largos remolcada,
mis manos en tus hombros;

juntos dibujamos
una casa con prado,
tendida la ropa de colores;

jugamos a hacer palmas
para ahuyentar el frío.

De puntillas te di
el último beso
tú con pijama claro
en cama de hospital.

¿Qué sería yo?
¿Cómo hubiera sido
si la muerte
no hubiera llegado
tan pronto a visitarte?
¿Cómo vives en mí?
¿Qué me queda? 


lunes, 12 de marzo de 2012

¡ A escena !


El Circo Azul. Marc Chagall
Lo había imaginado
miles de veces. Día y noche, día y noche. De día, columpiándose en las ramas del árbol de los cuentos, de noche, navegando en el vértigo borroso de los sueños. Pero hasta ahora, siempre había encontrado una excusa apropiada y creíble para evitar vivirlo. Enfermedades infantiles, la eterna falta de tiempo, el dinero, que todo lo compra... Todos estos años los pretextos le habían servido para respirar cada mañana o al menos eso quería creer. Sin embargo, hoy lo tenía delante, todo dispuesto y a su alcance, y sabía que una nueva huída significaría perderlo para siempre.

   Entró en el camerino, encendió las luces del espejo y se sobresaltó.  Tuvo que hacer un esfuerzo para darse cuenta de que esa imagen que le devolvía era la suya. Se alejó un poco para observarse de cuerpo entero y pensó que hacía días o semanas, quizá meses, años tal vez, que no se miraba al espejo toda entera.  En los últimos tiempos,  sólo podía ver la imagen de su cara, borrosa y de refilón, en una luna pequeña y circular - única en la casa - colgada en el aseo.  Avergonzada al verse toda, le dio la espalda a ese reflejo extraño y comenzó a desvestirse lentamente, de cara a la pared.

   Se acercó luego al maletín rojo – su equipaje - abrió el seguro con una clave antigua y sacó con cuidado las medias de purpurina plateada, que había guardado para la ocasión. Despacio, sentada en el taburete a un lado del tocador, comenzó a ponérselas.  Pero enseguida, se dio cuenta de que tenían una carrera, desde la pantorrilla derecha hasta la puntera.  ¡Qué raro! — pensó, estaban sin estrenar y sin embargo, tantos años en el cajón…, quizá alguna polilla. Suspiró quitándoselas y las dejó sobre el tocador. 
 
  Tomó entonces el body de lentejuelas lila, éste sí, parecía intacto, aunque ahora que se fijaba, quizá un poco pequeño. Metió una pierna, luego otra, le costó remontar los muslos y las caderas, tiró y tiró hasta llegar al pecho, contuvo la respiración, — uno, dos y tres— y consiguió meterse dentro. Sofocada y sudorosa, volvió a sentarse para tomar aire y fue cuando se fijó en sus pies, con los dedos llenos de juanetes, por esa costumbre de comprarse siempre una talla menos de zapatos.  Volvió a suspirar y se agachó a acariciarlos, y al hacerlo sintió como al body le estallaba una costura.
— ¡No puede ser! — maldijo al aire y le cayeron dos lágrimas. 
 
     Ya de pie, esta vez frente al espejo, buscó el roto,  bajo la axila, a la altura de las costillas, y palpando con la mano temblorosa, metió los dedos y tiró con todas sus fuerzas hacia abajo, rasgándolo del todo. Sin cuidado, acabó de sacárselo y lo tiró a un lado, roto y arrugado.  Fue justo entonces cuando llamaron a la puerta. ¿Acaso, era ya la hora?  

— ¡10 minutos y a escena! — gritó una voz.
Escena, escena, escena, quedó flotando la palabra en el aire.
— No habrá escena — murmuró, mientrás por fin se decidía a observar a esa extraña en el espejo. Tenía pálida la piel, algunas estrías en los glúteos, un poco de celulitis, pequeña barriga incipiente, y los pechos… los pechos los tenía hermosos, eso sí, había que admitirlo. Buscó las cicatrices en su cuerpo, tratando de reconocerse: las rodillas, enrojecidas por las caídas en el patio del colegio; esa calva rosada, cerca del tobillo, huella del tubo de escape aquella tarde de lluvia; la costura en relieve, bajo el ombligo, por donde salió su hija al mundo de madrugada; y el tatuaje, una greca delgada alrededor de la muñeca izquierda, recuerdo de aquel amor… Sí, al fin y al cabo, esa parecía ser ella.
   Sin dejar de mirarse al espejo, levantó suavemente los brazos y ensayó una reverencia; luego un saludo, a la izquierda, otro a la derecha, de nuevo reverencia.  Se alejó un poco entornando los ojos y pensó que, vista así en conjunto, no estaba tan mal.
— Tres minutos — volvió a escuchar el grito tras la puerta — último aviso.
    Alcanzó entonces el tocado de plumas, la última prenda que guardaba en el maletín.  Las plumas soltaban un poco de polvo, pero aún conservaban un tacto vaporoso, como si en ellas todavía respirara el viento. Se lo colocó sobre la cabeza con suavidad, fijándolo bien con unas cuantas horquillas. — ¡Voilá! — esto sí, le quedaba perfecto, incluso mejor que cuando lo compró, diría ella.
__ .__

     Sentía el cosquilleo en el estómago, el pájaro de dentro cantando en llanto. Daba un poco de vértigo, pero estaba segura de que no se iba a caer, sentía como si la sostuviera el aire. Sentada en el trapecio, el calor de los focos acariciaba su cuerpo desnudo como el sol de los veranos cuando se columpiaba en el jardín: “más alto, más alto, más alto hasta volar”. Ahora ya volaba y sonreía, desde allí arriba todo parecía tan pequeño, tan lejano.                   

Luisa Antolín Villota

jueves, 8 de marzo de 2012

8 de Marzo

8 de Marzo

No te olvides,
todavía hoy
necesitamos:

rosas en la calle,
batir de alas,
cantos de sirenas,
risas enlazadas;

danzas de amazona,
saberes de bruja,
poderes de hada;

volar las cometas,
salir de las jaulas.

No te olvides de ti
que eres Nosotras.

martes, 6 de marzo de 2012

Los desvanes, la trastienda - Carmen Martín Gaite

 "Mi enfermedad consiste en mi silencio. Es forzoso imaginar un interlocutor. No puede uno salvarse de otra manera. Y si la imaginación no es capaz de forjarlo, se va uno tragando todo ese deseo de hablar, se va formando esa amalgama oscura, indescifrable y movediza que no se asienta, ni se digiere.
Es como si hubiera un recinto secreto cuyo orificio de entrada solamente uno mismo conociera y es un orificio pequeño e informe, cuidadosamente cubierto, justo del tamaño de la paletada más llena de material rechazado que uno pueda aportarle cada vez.    (...)
Así pues aquel recinto (…) a cuyas profundidades no nos hemos atrevido aún a descender- lo va demorando uno como un que hacer fantasma, cada vez con menos realidad-, va albergando todo lo diferido, lo roto, lo provisional, como un enorme desván. Pero todos los desvanes tienen un fraude. No nos pasan la cuenta en mucho tiempo, se van cobrando en carne y destrucción, van pudriendo lo alojado, y van pudriendo sobre todo en nosotros el deseo de rescatar lo alojado.   
                                                                                                                 
                                                                                                                 Carmen Martín Gaite
                                                                                                                 Cuadernos de todo (pag. 144-145)

Canciones

Nacen dos verdes hojas
entre las conchas,
las olas callan.

Planta de agua salada
que necesita
rumor de ramas.

Viaja por las orillas,
sus raíces son hilos
al viento alas.

Camino al mar

Camino al mar

Por aquel camino se llega al mar,
por aquel sendero largo y solitario.

Sólo una mujer anciana,
que vive en la montaña,
lo recorre cuando siente hambre y frío.

Tiene piedras traicioneras,
a veces se oculta bajo las zarzas.

En los últimos años, nadie volvió
y por eso quitaron las señales,
pero siempre hay alguien que pregunta;

desde aquí se ve tan hermoso,
la tierra roja sobre la pradera.

A quién decide seguirlo
le despedimos desde el mirador;

contemplamos como desaparece
tras el pinar y sin querer
pensar más en ello,
seguimos con lo que estábamos haciendo.


24 de enero de 2004- Febrero 2012

Despertar en primavera -15M

Al movimiento 15M, que nos ha traído  de vuelta la esperanza


Despertar en primavera

Antes fueron las bombas

-venid a ver la sangre
corriendo por las calles-

marchitas ya las flores
del balcón de Neruda.

Venid a ver ahora
la sangre por las calles.

“Si no nos dejáis soñar
no os dejaremos dormir”

Grito de manos
despiertan las palabras olvidadas
enterradas, adormecidas:
justicia,
esperanza,
tú.

“Si no nos dejáis soñar
no os dejaremos dormir”

Venid a ver la sangre
que corre por los sueños

Sueños, rêves, dreams, ónira, tajlan

Se escuchan ya las risas
florecen en las plazas
al ritmo de un latido.

“Si no nos dejáis soñar
no os dejaremos dormir”

Venid a ver la vida,
venid a ver los sueños, 
venid a ver las flores.
                                                       
   

Mientras los pétalos rosa

Mientras los pétalos rosa
sigan cubriendo tus ojos
estarás ciega.


del libro "Descubrimiento de la herida", Ed. Vitruvio, Madrid 2009

Tristes tigres

       A Wislawa Szymborska, in memoriam

Aquí,
en este Instante,
No sé;

canta el mirlo
detrás de la ventana
el sol engaña al frío
cielo azul;

saboreo la sopa
que cocina mi hermana
feliz por no ser pez
en un banco de peces,
ni tener caparazón
como las cucarachas;

no sonó ningún teléfono
a la hora de la siesta,
un parpadeo y la salida
se abrió en el laberinto;

desde las estrellas,
las huellas de la orilla
caminan hacia el mar
(dos puntos) : 

Programa de estudios con Manuel Rivas

Poema que escribí en el maravilloso taller literario "La boca de la literatura" al cuidado de Manuel Rivas; parte del ciclo de los Talleres Islados que se organizan en Menorca gracias a Mariona Fernández http://talleresislados.blogspot.com/
                                                                                
Conocer al escarabajo de plata
que come luz de luna
en guano de murciélago.
 
Aprender a recitar
el rumor de un río.


Merodear por el camino
entre la pradera de hierba
y el acantilado.

Convocar la sonrisa
para desvelar el dolor,
el terror.

Beber siempre del agua
de la memoria.

Recordar
 los nombres de los árboles.

Escuchar los susurros
que habitan el lugar.

Quitar los uniformes
a las palabras.

Cultivar la obsesión,
cuidar la sombra.

                             Gracias otra vez Manuel.

Compartir las alas

Inauguración Club de Lectura – Instituto Cervantes de Bruselas
Me han pedido que os hable de la lectura, del leer, que para mí, es igual que el respirar, inseparable también del escribir. Mi madre cuenta que me enseñó a leer a los 3 años, a mi me cuesta creerlo y siempre me pongo un año más. En cualquier caso, da igual, lo importante es que abrí la puerta de los libros desde muy pequeña y desde entonces los libros han sido mi hogar, mi refugio secreto y también mis alas.  Me refiero a la lectura de poesía, entendiendo - como afirma el poeta Antonio Gamoneda- que la poesía puede estar en todas las formas que la literatura adopte.
Os voy a leer un breve fragmento de uno de mis cuentos en el que se habla de la lectura:
   “… A la luz de una vela, Gloria abrió por fin el libro y desapareció entre sus páginas. Aunque no tenía dibujos, las palabras brillaban como estrellas, como la luz del verano, como un faro. Gloria leyó “pájaro” y lo oyó cantar sacudiendo sus alas de colores, luego leyó “océano”  y mojada de agua salada se encontró un pez en el bolsillo.
Gloria descubrió entonces que leer era como mirar por la ventana, irse de viaje, correr hacia el mar o acariciarse el corazón”.
Mirar por la ventana, irse de viaje, correr hacia el mar, acariciarse el corazón… todo eso pasa cuando lees.
Mirar por la ventana, porque cuando abrimos un libro, nos asomamos a sus páginas como a una ventana desde dónde se ve un paisaje distinto cada vez. La lectura nos permite ver más allá de nosotros mismos, cambiar nuestro ángulo de visión, renovar la mirada. Y al multiplicar las miradas somos capaces de VER, ver con mayúsculas, ver más allá: la vida desnuda.

 “¿Acaso no ven lo que hay detrás de todas las cosas…(…)? ¿De todos los disfraces que nos hemos puesto? Flores contra la decadencia; oro y terciopelo contra la pobreza; los cerezos, los manzanos …” dice Virginia Woolf en su cuento Tío Vanya  
Leer un libro es también como emprender un viaje, desaparecer. Uno entra en un libro como quien entra en otro mundo, en otra dimensión, cruzamos al otro lado del espejo.  Leer un libro nos traslada en el espacio y en el tiempo. Nos abre horizontes y nos trae las voces del pasado y del futuro. Es también un viaje hacia nosotros. Los libros como espejos que cruzar, pero también en los que mirarse.   

Irías, y verías
Todo igual, cambiado todo,
Así como tú eres
El mismo y otro. ¿Un río
A cada instante
No es él y diferente?

dicen unos versos de Cernuda. (Viendo volver)


Además de multiplicar nuestra mirada y llevarnos hasta los confines del mundo, de los tiempos y de nosotros mismos,  hay libros que nos hacen correr hacia el mar; que nos dan piernas y alas para ser más libres. Salimos de la cárcel del no saber y aprendemos. ¿Qué aprendemos? Aprendemos el secreto, que otros hombres y mujeres han querido desvelarnos a través de su palabra escrita. Afirma María Zambrano en el artículo titulado: “¿Por qué se escribe?”:

“¿Qué es lo que quiere decir el escritor y para qué decirlo?
Quiere decir el secreto; lo que no puede decirse con la voz por ser demasiado verdad; (…) La verdad es lo que pasa en el secreto seno del tiempo, en el silencio de las vidas, y que no puede decirse”.

 Y este secreto en los libros nos permite vivir, soñar, cambiar … Por eso los libros han sido considerados siempre peligrosos, culpables de la locura del ser humano, la locura de permitirse ser otro, ser libre… SER. Desde el principio de los tiempos ha existido la quema de libros;  la destrucción de bibliotecas ha sido una práctica habitual de fanatismos políticos y religiosos. Desde el año III, que acabó con la Biblioteca de Alejandría, hasta el 2003 cuando se destruyeron más de 2 millones de volúmenes de la Biblioteca de Irak; pasando por la quema de libros por la Inquisición,  la dictadura franquista y el nazismo.  Leer al igual que escribir puede ser un acto subversivo.  

Pero además de todo lo anterior (ver más allá, ser otros, ser libres)  y también por todo ello,  leer es también acariciarse el corazón. Las palabras de la literatura calman nuestra sed, son la música de la luz que nos habla en otro idioma, el idioma de los pájaros, el idioma del silencio, el idioma del agua… y siembra una semilla, la riega, la cultiva, la hace crecer y nos alimenta. Esa semilla es la belleza, que nos transmite una sensación de plenitud, de felicidad. Leer nos hace más felices.      

Muy vacía, muy en paz,
La Petirrojo echa llave al Nido y prueba sus Alas –
No conoce Trayectoria
Pero arrumba su Nave
Hacia rumoreadas Primaveras-
No pide Mediodía—
No pide Presente,
Sin miga y sin techo, uno es su pedir:
Los Pájaros que perdió
                                   Emily Dickinson

Lectura y escritura van unidas, como el huevo y la gallina ¿qué fue antes? Creo que primero fue la palabra escrita en el aire,  la necesidad del ser humano de contar “lo más extraño” - como dice Manuel Rivas -, el cántico en el origen de la literatura. Luego la necesidad de hacerlo materia, visible, que perdure: transcribirla en la piedra, en la piel, en el barro, para que no se la lleve el viento.
En mi caso, junto y como consecuencia de la lectura vino la escritura, también temprana.  Las voces de otras autoras y autores en los libros me animan, me acompañan,  me dan la mano para sacar mi palabra del silencio. Y sobre el escribir, os leo uno de mis poemas:  
Yo sólo escribo para colmar la distancia entre mi miedo y yo.
Chantall Maillard, “Matar a Platón”


¿De quién son estas manos tan familiares?

Yo escribo
para encontrarme tras la sonrisa,
cuando me levanto y sigo mis pasos,
sin querer pensar,
más allá del instante que sucede a otro instante
y ¿por qué más?

para ser otra,
yo, ¿cómo me llamo?,

para acercarme a los que murieron
-siempre demasiado pronto -
y hacerles las preguntas
que quedaron pendientes

porque quiero a mis hijos,
para que no se me olvide quiénes son,
para contarles quiénes fueron.

para romper lo establecido,
para transgredir las normas,

para contar lo que se esconde tras la conversación
¿por qué hablamos?

para que no se esfume el tiempo
en que se confía un secreto

para fijar la memoria
y abrir caminos intransitados

para que alguien, algún día se reconozca y escriba,
para abrir el corazón y hacerlo sangrar,
y que la sangre dulce le sirva de alimento

para que las heridas no se cierren nunca
y nos mantengan vivos
para que aquel hombre que murió joven
no olvide que su muerte no queda tras la lápida

porque sí, para estar viva
para dormir tranquila
hoy lo hice
                  
para que mis manos no sean inútiles.

“para abrir el corazón y hacerlo sangrar,/y que la sangre dulce le sirva de alimento”, escribo también  para compartir el consuelo y el gozo, ser parte del aleteo de los libros que nos despierta del letargo.

Escribir, hacer materia la emoción, ponerla en tinta sobre papel, no es suficiente. No basta con quedarse en una misma, existe un deseo de comunicación, de contárselo a los demás, de acercarse al otro. Ese deseo de compartir sucede también con los libros de otros autores.

La literatura es un hogar, un refugio y la lectura un acto de intimidad, que se disfruta también cuando se comparte. A menudo, tenemos el impulso por compartir con los que queremos: esa mirada, ese viaje, esas alas, esa sensación de plenitud que nos ha regalado la lectura de un libro. Se lo recomendamos a una amiga, a nuestra pareja, se lo regalamos a nuestra hermana por su cumpleaños y luego lo comentamos: ¿qué te pareció? ¿te acuerdas del momento en que …?  

Para mí, en ese deseo por compartir el placer de la lectura (el secreto, la libertad, la belleza, el gozo) es de donde nacen los grupos de lectura.  Del deseo y también de la necesidad nació el grupo que pusimos en marcha mi amiga la poeta Margarita Ballester y yo en el Ateneo de Mahón, que nos guarecía de las tardes oscuras de invierno.
Necesitábamos un Club de Lectura en Bruselas decía al principio. Porque aquí en Bruselas,  los amantes de la palabra y de los libros, yo entre ellos, hace tiempo que sentimos mucho deseo y mucha necesidad  (los inviernos se hacen largos). Deseo y necesidad de compartir miradas, de intercambiar secretos, de correr juntos hacia el mar, respirando la música de nuestra lengua, las palabras que somos.
 Y este club de lectura que inauguramos hoy es el regalo de un jardín soleado en el centro de Bruselas, con las puertas abiertas; un lugar de encuentro, de comunicación, donde poder habitar ese deseo y esa necesidad.  
Gracias otra vez al Instituto Cervantes por este jardín compartido donde cultivar la esperanza en tiempos de cemento, cristal y soledad.
Un jardín de libros, donde encontrar los pájaros perdidos.
Muchas Gracias.                             
 Luisa Antolín,  25 de Enero de 2012